Mi dálmata sorda Blue (Leges Servare Convenit de Cliveal)

Tenemos la gran alegría de publicar otro testimonio.

En esta ocasión es de una familia que ya hace años que tienen una dálmata y desde hace unos pocos meses comparten su vida con otra más, ambas nacidas en Cliveal.

Han tenido a bien contarnos su experiencia con su nueva compañera de cuatro patas “Blue”, una preciosa dálmata sorda que convive con ellos desde abril.  


Blue, la inmensa dulzura del silencio

 

Supimos de su anónima llegada al mundo con el nuevo año, y pocos días después la conocimos específicamente a ella, curiosamente por un detalle (que a la postre se convertiría en la perfecta excusa para su nombre), leímos entonces “Hoy, entre caricia y caricia a cada cachorro, hemos detectado que una de las perritas tiene heterocromía ocular, o sea, un ojo de cada color (uno de color azul, y otro de color marrón)”.

 

dalmata sorda

Blue (Leges Servare Convenit de Cliveal)

 

No imaginábamos, ni por casualidad, los pasos que estratégicamente nos tenía marcados el destino, para que aquel azul viniese a acampar entre nosotros, y Leges Servare Convenit de Cliveal, acabara convirtiéndose en nuestra maravillosa “Blue”.

 

Pasamos otro mes siguiendo en la distancia a través del ciberespacio la evolución de la camada de Side y Tiber, enganchados y enamorados como siempre a esa hermosa historia que Cliveal nos desgrana cada vez que la naturaleza se engrandece con sus cachorros.

 

dalmata con sordera bilateral

 

Es fantástico ver el mimo y el cariño que ponen en cada paso del proceso de crecimiento, socialización, familiarización, …, no es de extrañar que después, lo que más caracterice a estos preciosos dálmatas sea su alegre ternura y la nobleza de su carácter.

 

 

Conociendo la existencia de una Dálmata Sorda

 

Cuando a mediados de marzo vemos publicados los resultados del Test de Baer, la todavía Leges Servare Convenit de Cliveal, que días atrás había cautivado a todos con su hermosa planta en las fotografías individuales, nos descubre que es una dálmata sorda, tiene sordera bilateral (baer -/-), y una frase como pie de su foto en el transcurso de la prueba se nos queda alojada en el subconsciente: “Buscamos una familia que desee adoptar a nuestra preciosa cachorrita”.

 

Eran fechas de mucho trajín con el final del trimestre, un Campeonato de Europa de por medio, la Semana Santa, cambios laborales, …, pero cada vez que nos reuníamos toda la familia, casi sin darnos cuenta terminábamos hablando de ella  y de la posibilidad de acogerla con nosotros a pesar de que fuera una dálmata sorda.

 

dalmata con audicion y dalmata sordo

Blanca y Blue compartiendo cama

dalmatas tomando el sol

 

Sobrevivimos a aquel mini terremoto vital, y la posibilidad finalmente se materializó convirtiéndose en realidad, fue entonces cuando Addixi y Leges se conocieron y pasearon juntas por primera vez, porque no lo habíamos mencionado, pero desde hacía algo más de cinco años, otra “Cliveal” ya llenaba de alegría nuestra casa, y así Blanca y Blue, inundaron de pinceladas de color nuestras vidas.

 

dalmatas de color negro

 

Aprendiendo “Comunicación no Verbal” con nuestra sordita

 

Probablemente alguna vez os habrán regalado susurrante algún ¡te quiero!, que sonó a música celestial en vuestros oídos, pero también sin tan siquiera hablar os habrán mostrado todo el cariño del mundo, con un abrazo, una caricia, un gesto, una sonrisa, y así parece incluso más intenso y hermoso que aquellas dos palabras.

 

dalmatas

 

Así decidimos de partida interactuar con Blue, desplegando todas las potencialidades comunicativas del lenguaje corporal, y funciona a las mil maravillas. En poco tiempo, pequeños gestos o muecas nos hacen comunicarnos a la perfección con ella a pesar de ser una dálmata sorda.

 

No olvidemos que partimos con la inestimable ventaja de la ayuda de Blanca, de la que aprende comandos conductuales por imitación, y la que por propia iniciativa le corrige o nos avisa de comportamientos no permitidos en nuestro hogar.

 

dalmatas al atardecer

 

Blue aprende rápido y muy bien, solo tenemos que decirle lo que debe hacer, por supuesto, sin palabras, y a veces, insistirle un poquito, porque no deja de ser una cachorrita con ganas de juego. Así, en los pocos meses que lleva junto a nosotros, creemos que ya merece el diploma de Buen Ciudadano Canino: Necesidades fuera de casa y no sobre la acera, aceptación y respeto a personas y otros perros, obediencia básica adquirida, comportamiento responsable en la vivienda y con su contenido (aunque de vez en cuando pilla alguna zapatilla y viene a enseñárnosla, eso sí, sin mordisquearla como cuando estaba cambiando los dientes).

 

 

Blue no necesita oir para querernos

 

Para Blanca, la llegada de Blue, ha supuesto volver a ser más perro, jugar más a morder y tirar de juguetes y sogas, más distracción y entretenimiento en nuestras horas de ausencia (no hay más que comparar la enérgica vitalidad con que nos recibía antes, con la alegre y tierna sonrisa con que se nos acercan ahora las dos, aullando acompasadas siempre con un triple “¡guau-guau-guau!”), así como una auto-añadida curiosa labor de educadora-correctora-protectora-limpiadora de la pequeña dálmata sorda.

 

dalmata sordo

 

Y para nosotros…, ¿cómo os lo explico?, pues, Blue ha sido, como una cucharilla, ahora lo entenderéis. Más de una vez os habréis preparado un delicioso vaso de leche con cacao, y nuestras prisas y quehaceres diarios os habrán reclamado atención hacia otras cuestiones más urgentes, dejando en el olvido esa exquisitez, que para cuando la recordamos o nos reencontramos con ella, ya está sin color, con toda la sustancia decantada en el fondo, y un aspecto poco apetitoso, entonces, aparece la cucharilla, poniéndole el movimiento y la alegría necesarios para remover todo de arriba a abajo y de abajo a arriba, devolviéndole todo el color y el sabor del mundo. Eso ha supuesto para nosotros la llegada de una dálmata sorda como Blue.

 

dalmata en la ventana

 

Damos juntos largos paseos, e incluso hemos comenzado lo que los franceses denominan cross-promenade (andar y correr intercaladamente), y todos vamos recomponiendo nuestra posición en esos rutinarios gestos para adaptarnos a la nueva componente del pelotón.

 

dalmatas paseando

 

Dejemos que el destino siga tejiendo sus entresijos y continuemos disfrutando de la alegría de tener un dálmata en nuestra vida, bueno, ahora dos: B&b.

 

Cuando pase el tiempo, volveremos a encontrarnos por estos lares, y de nuevo compartiremos vivencias.

 

Gracias Cliveal por darnos ese brochazo de arco-iris a nuestros días, gracias Pedro por confiar en nosotros, y gracias Inma por cuidar de ellas.

 

Fdo.  Manuel. Puebla de la Calzada (Badajoz), septiembre, 2018.

 


Gracias de nuevo Manuel y familia por  estas líneas sobre Blue y por vuestro amor y entrega para que Blue no tenga barreras a pesar de su disfunción auditiva y sobre todo gracias por demostrarnos que convivir plenamente con un dálmata sordo está al alcance de todos.

Cliveal (Inma y Pedro)


 

Enlaces a otros testimonios de familias que comparten o han compartido su vida con un dálmata o fox terrier nacido en nuestro hogar:

5 comentarios

  1. Que bonitas palabras llenas de amor en vuestro testimonio!! Tenéis dos perritas preciosas😍. Muchas gracias por compartir vuestra experiencia dándonos a conocer la convivencia con una dálmata sorda. Es curioso que la cucharilla que llena todo de color sea blanca y negra (y azul). Me ha encantado el símil, yo también tengo una cucharilla Cliveal!

  2. Wowww

    Que bien por Blue y sobre todo por su familia. Es una lección de buen hacer y dedicación con una perrita sorda que de haber caido en malas manos ya estaría en una protectora. ¡Felicidades!

  3. Que testimonio más bonito… es un honor poder leer algo tan precioso sobre la convivencia con un dálmata sordo. No hay barreras para los animales y el amor puede con todo gracias a lo que transmiten solo con mirarnos.
    Besitos para las dos reinas de la casa con manchitas 🙂

  4. Me he emocionado leer cómo Blue, con su codicion de dalmata con sordera, se ha convertido en un ser imprescindible en la vida de está familia. Enhorabuena y gracias por compartir un testimonio tan lindo

  5. Cuando se me murio mi segindo dalmata el 13 de junio. Vontacte con Cliveal pork necesitaba un dalmata en mi vida. Estuve buscando para adoptar y me salio uno sortdo de dos meses y me dio,porque tengo 62 años y no sabia que seria educar a un dalmata sordo. Despues vi que si ya tienes uno adulto es mas facil. Os felicito por vuestra valentia. Mi Bruc es de Cliveal y tiene 4meses y medio y es un teremoto.

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