Mi dálmata Blanca (Addixi de Cliveal)

Compartimos en el blog un nuevo testimonio que hemos recibido hace unos días de otra familia que comparte su día a día con un dálmata nacido en Cliveal, aunque desde hace unos pocos días ya son dos las Cliveales que trastean por su casa 🙂


Nuestra encantadora dálmata Blanca

Extremadura, 10 de  abril de 2018

 

Addixi de Cliveal, que así la llamaban a ella entre los suyos, llegó a nuestras vidas casi por casualidad, aunque probablemente el destino nos tenía preparado el encuentro en algún cruce de esos caminos o veredas por los que sin tan siquiera nosotros saberlo, nos hace deambular y transitar, aparentemente sin rumbo.

 

mi dalmata blanca

Blanca en la primavera de 2013

En aquella primavera de hace cinco años, nuestras vidas se cruzaron, nosotros pasamos a ser cinco, tal vez así la mano tenía todos sus dedos para ser completa, y ella que en principio tenía intenciones de ser conocida como Blancanieves, pero esta tierra nuestra es poco propicia para esos fenómenos atmosféricos, y terminó dejándola simplemente en Blanca.

Os lo confieso, no estábamos preparados entonces, tampoco lo estaríamos ahora y tal vez nunca lleguemos a estarlo, porque aumentar la familia siempre conlleva cambios, y nosotros, los humanos, somos animales de costumbres, y nos cuesta modificar nuestros planes de vida.

 

dalmata tumbado

 

Pero Blanca se introdujo en nuestras vidas, sin grandes esfuerzos, casi con la misma suavidad y fuerza, con la misma sencilla contundencia, con la que las raíces de un árbol penetran en la tierra, sin hacerle daño, pero compactándose con ella, dándole consistencia y unión. Eso hizo Blanca con nosotros, todo eso y mucho más.

Blanca se incorporó a nuestras rutinas de vida sin ninguna dificultad, más bien al contrario, con total fluidez y comodidad, con ella tuvimos mucho ganado, porque nos puso las cosas muy fáciles, fijaos que ni tan siquiera de cachorro utilizó nuestra casa para hacer sus necesidades, siempre ha esperado a salir a la calle.

 

dalmata preiosa

 

Después comenzamos a interesarnos por completar aún más su educación, igual que hacemos con nuestros hijos, y nos ha llevado a comenzar juntos un camino de aprendizaje, tanto suyo como nuestro, una aventura del saber absolutamente maravillosa, en la que nos está demostrando sus múltiples virtudes y sus excepcionales capacidades, y nos evidencia a cada paso que también a nosotros nos queda mucho por avanzar y aprender, pero que caminaremos juntos hasta la meta.

 

dalmata sentado

 

Blanca está siempre pendiente de nosotros, sin molestarnos, siempre ahí, desde el amanecer hasta que cae el sol, incluso cuando alguien llama al timbre, no tenemos ni que levantarnos, ella se ocupa de abrir la puerta y recibir a quien nos visita, porque esa habilidad heredada de Gilda (Aetharis Ab Infersus de Cliveal), su madre, de abrir todo lo que se le ponga por delante, no se la hemos enseñado, pero la ejecuta con una precisión exquisita.

 

dalmata feliz

 

Le encanta acompañarnos a correr, le hace inmensamente feliz, y si algún día te quedas un poquito dormido, no pasa nada, ella sube a la habitación, se sienta junto a la cama, y empieza a bostezar y a regruñir suavemente, que no te das por aludido, tampoco pasa nada, ella no va a desistir, te pone suavemente una patita encima y te empuja levemente, que tampoco resulta, el siguiente aviso es con las dos patas y zarandeándote, y claro, al final te rindes a sus “deseos”.

 

dalmata corriendo junto dueño

 

Le encanta tumbarse al sol del mediodía en el patio de casa, y según las horas, lo busca por las distintas estancias de la casa, al amanecer sube a la terraza para buscar los primeros rayos, por las mañanas en los escalones de la cocina, al atardecer en la entrada, y los últimos los recoge tumbada en la ventana.

 

dalmata guardian

 

Hay quien llegó a decirnos, que si era de escayola, porque permanece completamente inmóvil con una planta de exposición, salvo cuando pasa alguien, especialmente algún niño, porque es entonces cuando despliega todos su encantos para atraer su atención y ganarse algunas caricias y palabras de alago, porque es una zalamera que te engatusa sin que te des cuenta.

Estos años nos está ayudando en el difícil tránsito de la niñez a la adolescencia de nuestros hijos, porque ella, que siempre será la pequeña, a veces demuestra una madurez sorprendente, y así la trascendencia vital y definitiva de algunas cosas, pasan al olvido y pierden toda la importancia previa con sus reclamos y con su sonrisa, porque siempre nos sonríe, desde aquella primera vez en que nos preguntamos ¿qué hace?, y era solo eso, una sonrisa, nada más y nada menos que una sonrisa.

mi dalmata blanca

 

Supongo que estar entre nosotros, ha modificado poco a poco, o quizás de solo un lametazo, nuestros habituales rutinas y protocolos, en el día a día, en los viajes, en las vacaciones, porque jamás tendrá autonomía vital, depende de nosotros hasta para lo más esencial, pero nunca nos ha exigido nada, siempre ha sido paciente con nuestros retrasos u olvidos.

Esta es nuestra encantadora dálmata Blanca, la que se ha hecho imprescindible en nuestras vidas durante los últimos cinco años, y los que nos queden por delante, en los que tal vez volvamos a encontrarnos en esos cruces de camino que tiene la vida, con alguna que otra sorpresa, sin que tan siquiera la oigamos, o nos oiga ella.

Pero esa, ya será otra historia, que os contaremos otra ocasión, que tal vez también tenga sus comienzos con el despertar de otra nueva primavera.

 

dalmata puebla de la calzada

 

Fdo.  Manuel. Puebla de la Calzada (Badajoz), abril, 2018.

 


Muchas gracias Manuel por  este emotivo testimonio sobre  vuestra dálmata Blanca, a la que tenemos la suerte de poder ver en la clínica varias veces al año para sus vacunaciones y revisiones veterinarias.

Cliveal (Inma y Pedro)


 

Nos llena de alegría y orgullo saber que nuestros perros están con personas y familias excelentes.

Siempre os estaremos agradecidos por haber confiado en nosotros una decisión tan importante como es la incorporación de un “miembro tan especial” a vuestras vidas.

 


Invitamos a todas las familias que tienen, o han tenido un  Cliveal, a que se animen a compartir unas lineas sobre su perro, sólo tienen que enviarnos un email a cliveal@cliveal.com y la publicaremos en este Blog.


 

Enlaces a otros testimonios de personas que comparten o han compartido su vida con un dálmata o fox terrier nacido en nuestro hogar:

 

 

3 comentarios

  1. Qué bonito!! Me encanta, se me ponen los pelos de punta 🙂
    Disfrutad cada minuto de vuestra preciosa Blanca.
    Un abrazo y un lametazo!!!!

    • Hola Belén, seguro que te gustará saber que Blanca es medio hermana de tu dálmata Enol, jeje.
      Enol es hijo de Gilda (Aetharis Ab Infersus de Cliveal), igual que Blanca. Blanca nació de la primera camada de Gilda, donde el padre fue Cum (Cum Laude de Cliveal); y Enol fue de la cuarta y última camada de Gilda, donde el padre fue Tiber (Tiberius de Cliveal)
      Así que los dos son hermanitos 🙂

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